Oro, 22 Columnas y Trampa 22


Domingo 14 de febrero de 2010

El martes 9 de febrero de 2010 escuché Radio Duna online a partir de algunos minutos después de las 22, cuando en Chile eran pasadas las 18 horas. Como me entretienen ciertas coincidencias, me pareció simpático escuchar cerca de las 22 hora local, al Presidente electo don Sebastián Piñera, cuando él asoció las 22 columnas del Museo Histórico Nacional de Chile, con los 22 ministros que él hacía poco había presentado.






Ese tipo de simultaneidades entre eventos no causales, recibieron la designación de “sincronicidades”, por el psicólogo suizo Carl Ljung. Me han ocurrido innumerables sincronicidades atípicas en mi vida y una de ellas sucedió al fallecer mi padre Rafael en Chile, cuando en este país donde vivo era el dia calendario dedicado al nombre Rafael.


Siendo un país luterano no se celebran los santos católicos, pero sí se toman en cuenta los “Namnsdag” (Dia del nombre). Mi querido viejo Rafael murió en el dia de Rafael.


Explicada esa sincronicidad sobre escuchar de 22 columnas y 22 ministros cerca de las 22 horas, quiero ahora agregar que para mí el número 22 es habitualmente asociado con el término “Moment 22”, que en Suecia equivale a la traducción del concepto “Catch 22”, el que a su vez se tradujo como “Trampa 22” al castellano.


La palabra “moment” equivale a torsión mecánica, o momento dinámico, o giro. Al estrujar una toalla uno aplica a menudo un torque o momento de fuerzas de ese tipo.


Ahora bien, el orígen del término se encuentra en la novela “Catch 22” de Joseph Heller, publicada en 1961. La ”Trampa 22” se produce cuando dos situaciones se obstruyen mutuamente.


Un ejemplo me ocurrió en Brasil cuando buscaba trabajo como ingeniero, hace bastante tiempo. Tanto la IBM de Campinas (São Paulo) como la ITT de Jacarepaguá (Rio) estaban dispuestas a contratarme después de varios exámenes de admisión y entrevistas, pero siempre y cuando yo tuviese un “Permiso de Trabalho” en Brasil.


Recurrí a solicitar un tal permiso, pero supe que para obtenerlo era necesario que una empresa brasileña me diese previamente un contrato de trabajo. O sea que sin tener un contrato de trabajo en la mano, no era posible lograr permiso de trabajo, mientras que sin permiso de trabajo en la mano, no era posible lograr un contrato de trabajo.


Ambas situaciones se contrarrestaban mutuamente y me dejaban perplejo como Condorito, aunque más adecuado sería imaginarlo exclamando en portugués: “Exijo uma explicação”.


Una ironía de la vida me ocurrió cuando la empresa ITT me resolvió el problema, rompiendo la “Trampa 22”, ayudándome a resolver los trámites inherentes a conseguir Permiso de Residencia en Brasil y finalmente contratándome con todas las exigencias jurídicas de inmigración cumplidas.


Considero ello una ironía, debido a que en esos dias se apuntaba a la ITT como participante en las actividades que condujeron a derrocar al gobierno de don Salvador Allende. Yo me fuí a Rio de Janeiro pocos meses después del ”pronunciamiento” militar.


La ITT en Chile contribuyó de alguna forma a que yo enfrentara una “Trampa 22” en Rio, mientras la ITT en Brasil contribuyó a quebrar el bloqueo (freno) generado por ese mismo “Moment 22”.


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Libro y Película


La novela condujo a la película “Catch 22”, que fué bastante conocida en su época:



 


Aprovecho de explicar que la humorística trama de esa novela involucraba a unas flotillas estadounidenses de bombarderos B-25, que desde una base aérea en el Mediterráneo partían a bombardear ciudades alemanas, de noche, durante la Segunda Guerra Mundial.


El jefe de la base aérea  fijó un número de misiones, después del cual los pilotos y demás tripulantes podrían irse a retiro y regresar a EEUU como héroes. La pillería era sin embargo que tan pronto como esa meta se acercaba, ese oficial aumentaba sucesivamente el número mínimo de misiones peligrosas requeridas para irse a retiro.


Como en cada operación aérea eran derribados algunos aviones, varios pilotos y demás personal querían buscar la forma de evitarse seguir volando y arriesgando la vida. Ahí el médico de la base aérea les informó que existía un artículo en el reglamento, que permitía ser dado de baja, si es que el aviador estaba loco. Lo único que se necesitaba entonces, era solicitar ser dado de baja, con el argumento de que se estaba loco.


El personaje principal de la novela (Yossarian) aprovecha el dato de inmediato y entrega al mismo médico una solicitud para ser dado de baja por causa de locura. Pero ahí el médico rechaza reflexivamente la solicitud, argumentando que es totalmente natural tener miedo a morir en una operación peligrosa. Siendo el miedo a morir una muestra de salud mental, quedaba así demostrado que el solicitante en realidad no estaba loco.


De ahí la llamada “Trampa 22” o “Moment 22”, que se refiere a un torque entre dos situaciones. Un aviático solicita irse a retiro por causa de locura, pero demuestra con esa solicitud que no está loco. Eso se debe a que los verdaderos locos no se quejan en esos casos y vuelan desafiando a la muerte una y otra vez.


Aparte de lo relativamente jocoso de ese tema bélico, la idea tiene aplicaciones prácticas y se utiliza a menudo en Suecia y otros países para explicar una contradicción o conflicto, donde un asunto-A dificulta otro asunto-B y viceversa.


Un ejemplo de “Trampa 22” al que se recurre como explicación, es pensar en una persona que busca sus anteojos caídos al suelo, pero no logra encontrarlos, debido a que carece de anteojos y no consigue ver correctamente. Es decir que sin anteojos no se logra enfocar , mientras que sin focalizar no se logra encontrar las gafas.


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Midas y Oro


Según la mitología griega, el rey Midas consiguió el extraordinario poder de transformar en oro todo lo que tocase. Yo veo en ese poder mitológico una peligrosa “Trampa 22”, ya que basta imaginar al rey Midas comiendo en el restaurante más caro del mundo, con todo el oro necesario para pagar la mejor comida y los mejores vinos.


El “Catch 22” no se produce al tocar los vasos que se transforman en oro, ni tampoco al tocar los platos, manteles, cucharas y tenedores que también quedan auríferos.


El verdadero problema surge cuando el rey inmensamente rico se lleva agua, vino o comida a la boca y todas esas maravillas de la naturaleza van quedando convertidas en oro. El “Moment 22” surge entonces cuando Midas logra comprar la mejor comida y bebida del mundo, pero no consigue ingerirla, pues deja de ser comestible ante sus propios ojos.



 


Una reflexión netamente material podría ser:


¿De qué le sirvió entonces al Rey Midas lograr todo el oro del mundo, si tiempo después arriesgaba a caer muerto de hambre?


Esa “Trampa 22” me recuerda las siguientes palabras bíblicas de carácter espiritual:


Lucas 9:25 - ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?


El mismo pensamiento se expresa en Mateo 16:26.


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Transformaciones y Analogías


La Trampa 22, así como 22 columnas, 22 ministros y 22 horas, son asociaciones que conducen a reflexiones diversas, si es que nos permitimos cierta flexibilidad.


“Catch 22” surge cuando Midas logra transformar todo a oro, pero no consigue comer ni beber.


Una “Trampa 22” parece surgir cuando se nombra a ciertos Concertacionistas para determinados cargos de gobierno de la Coalición, pero tan pronto como esos personajes son designados, dejan de pertenecer a la Concertación.


Cada lector interesado puede buscar por Midas y enterarse de la solución adoptada por ese rey para no morir de sed e inanición con tanto oro.


Según otra leyenda, Pedro de Valdivia murió tragando oro derretido, después de la batalla de Tucapel. Midas en cambio, logró encontrar una solución práctica.


Y ya que me he referido a Oro y Tucapel, agrego que en Tucapel murió un jóven español llamado Diego Oro. El fué uno de mis lejanos antepasados y perdió la vida al recibir un certero golpe de maza del guerrero Caupolicán, según el Canto III de La Araucana.


Afortunadamente para mí, el jóven Diego se había enamorado de una jóven araucana y viceversa. Esa joven quedó esperando una hijita de Diego y esta nació tiempo después de la histórica batalla. Yo también debo mi vida a esa mujer mapuche y a la mestiza chilena Isabel de Oro, hija del conquistador Diego Oro.


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Méritos y Culpabilidades


Cuando las cosas resultan bien, son muchos los que se atribuyen méritos relacionados con el éxito. Cuando en cambio algo resulta mal, casi todos niegan responsabilidades. Los que generalmente quedan marcados con el estigma del fracaso son los llamados “chivos expiatorios”.


Por el momento, todos los ex-Concertacionistas que vayan asumiendo responsabilidades en el gobierno que comienza sus funciones el 11 de marzo de 2010, están destinados a ir contribuyendo con sus eventuales éxitos personales, al éxito colectivo del gobierno de la Coalición por el Cambio.


Me pregunto qué vá a suceder cuando esos mismos ex-Concertacionistas lleguen a ser asociados con algún error o alguna “chambonada” (palabra que se ha vuelto a poner de moda). Me pregunto si en ese caso se vá a culpar directa o indirectamente a la Concertación, por causa de algún ex-Concertacionista.


El tiempo dirá. Mientras los ex-Concertacionistas en el gobierno cosechen éxitos, ellos serán una prueba viviente de que el nuevo Presidente supo elegir bien. Me temo sin embargo, que si llegan a surgir los fracasos, entonces esos elegidos volverán a ser tan despreciados como unos simples Concertacionistas más.


Opino de esa forma, debido a que es muy sabido que el éxito tiene mil padres, mientras el fracaso es huérfano. Esa antigua regla internacional, es como una ”Trampa 22” que cuelga sobre todos nosotros, así como colgaba de un pelo la conocida espada sobre Damócles.



 


Si las cosas resultan bien, abundan los que se quieren llevar las flores. Si las cosas resultan mal, los que son expulsados al desierto son los chivos expiatorios, sobre los cuales cae la espada de Damócles.


Hay varios mitos, leyendas y analogías del pasado encapsulados en mi escrito, pero con respecto al futuro no se puede hacer más que esperar, para ver quienes serán los llamados a asumir el papel de chivos expiatorios. Ante un dilema de esa naturaleza, entiendo que la Concertación prefiera deslindar responsabilidades, alejando de sus filas a los que deciden arriesgarse a ser culpados por eventuales fracasos.


Cuando se actúa a un nivel de “excelencia” y “se hacen las cosas bien”, cualquier fracaso implica un riesgo de credibilidad. Por ello puede ser valioso y astuto tener potenciales culpables a disposición, listos para asumir las acusaciones.


Yo personalmente prefiero que el Gobierno de la Coalición y sus 22 ministros asuman TODAS sus responsabilidades en las buenas y en las malas, así como prefiero que la Oposición asuma sus propias responsabilidades de construir y presentar una alternativa permanente.


Soy por naturaleza partidario del diálogo y de la colaboración, pero a la vez soy cauto con el tema de las responsabilidades. Ya me ha ocurrido que he sido acusado injustamente y creo que siempre es positivo y transparente, cuando las culpabilidades son asumidas por los verdaderos culpables.


Salvo error u omisión.


Cordiales saludos
Rafael Meza


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